lunes, 14 de mayo de 2018

Madrid, Madrid, Madrid...





Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
 me dejado la vida en sus rincones
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir,
el mar dentro de un vaso de ginebra
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte pasa en ambulancias blancas
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid.

El Sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir
hay una jeringuilla en el lavabo
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme
que me lleven al sur donde nací
aquí no queda sitio para nadie
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid,
de Madrid,
de Madrid.


De J. SABINA.

Dicen que de Madrid al cielo, pero dejando un agujero para seguir viéndolo. Pues en mi caso creo que es cierto. Al principio, y sobre todo si vienes de un lugar pequeño, tengo que reconocer que uno tiene el billete más acertado para ir camino del estrés. El movimiento de las grandes urbes, el ruido insoportable del tráfico, las prisas de los viandantes, las colas y las esperas para cualquier evento, ya sea de ocio o de cualquier índole, llegan a enervarte hasta hacerse insoportable. "Es de locos"-solía decir mi padre- "sí, pero en esta locura tienes y encuentras de todo" - le contestaba - Cuando vine a Madrid a los dieciocho años, estaba encantada, nada tenía que ver con la pequeña ciudad que había dejado atrás, me llamaba la atención sus fuentes rodeadas de flores tan cuidadas. Acostumbrada al autobús, la rapidez del metro me parecía increíble y las grandes superficies en cuanto al comercio, fascinantes.

En Madrid comencé a hacerme adulta caminando sola por el mundo de la medicina.  Me sirvió para madurar mucho antes de lo que pensaba, a valorar la salud, la familia y en definitiva a enfrentarme con la vida.
La verdad es que muchas veces tengo el dilema de elegir en qué lugar me siento más identificada, nací y crecí en dos lugares muy diferentes y vivo en Madrid hasta ahora. Creo que me gustaría ver la luz en العرائش Al-‘Araish, soñar en Burgos y despertar en Madrid.




Madrid acoge. Madrileños somos todos... o no lo es nadie, porque quien sea muy purista y quiera conocer madrileños antiguos de verdad, de toda la vida, lo único que puede hacer es pasarse por el Rastro y ver si encuentra alguno no menor de 90 años de edad.
Ha inspirado coplas, libros y hasta una ópera. Suculento y sustancioso su 'cocidito madrileño', requiere su tiempo y un modo de preparación especial, pero para estómagos agradecidos es exquisito y contundente.


Todo el mundo conoce sus monumentos, plazas y paseos, pero hay otros lugares que merecen una mención especial:





La Piscifactoría de la Escuela de Ingenieros de Montes, presenta una curiosa colección de acuarios dedicados a la fauna fluvial. Está diseñada como espacio de exhibición y aprendizaje, y aunque tiene por objeto la reproducción industrial, los ejemplares obtenidos se utilizan con fines conservacionistas.





Visitando las salas de la Casa de la Moneda pueden verse colecciones de numismática, filatelia, billetes, lotería y juegos, así como, maquinaria para hacer monedas, incluso pueden acuñar personalmente una medalla conmemorativa de la visita.



Al Museo Nacional de Ciencias Naturales, creo que hemos ido todos los niños a ver el esqueleto del Diplodocus y la piel de serpiente pitón.  Integra un servicio de documentación, biblioteca y archivo; una mediateca y una serie de talleres didácticos.




El Museo de Informática, expone la corta historia de la Informática Se exponen máquinas desarrolladas en la universidad entre los años 1950 y 1975, y las computadoras comerciales que estuvieron en uso en la Universidad desde 1968 y otros equipos donados al museo de diferentes procedencias. Es curioso ver los primeros ordenadores que funcionaron en España algunos de ellos fabricados aquí.




Si quieres visitar una mina sin salir de Madrid, visita el Museo Histórico-Minero. Si resulta exótico un paseo por una mina en el corazón de Madrid, no menos curioso es visitar su colección de fósiles y la exposición de piedras y minerales los fines de semana.

El Jardín botánico para disfrutar de la naturaleza en pleno centro de la ciudad. En el Paseo del Prado. Aproximadamente contiene 5.000 especies diferentes de plantas de todo el mundo. Son unos cuantos ejemplos de los muchos sitios y lugares que hay que visitar.



Estos días Madrid está en fiestas de su patrón San Isidro Labrador. Los típicos barquillos, el cocido y las rosquillas tontas, listas y de Santa Clara, hacen las delicias de los más golosos. 
Las míticas rosquillas, las 'rosquillas tontas', cuya receta se remonta a la Edad Media, hechas por la masa tradicional. Cuentan que a la mujer de Fernando VI le parecían insípidas, por lo que el cocinero Real decidió añadirles almendra picada y azúcar y bautizarlas como 'rosquillas francesas'.




Por su parte, la receta de las conocidas 'rosquillas listas' se debe a la Tía Javiera, una pastelera de Fuenlabrada que solía venderlas en romerías y ferias. Ella le dio un toque distintivo al popular dulce al añadir a la receta tradicional un baño de azúcar y un toque de sabor a limón.




Madrid es increíble.
 Agua, azucarillos y aguardiente.

Os invito a un vino dulce con una galleta en "El anciano rey de los vinos".

¿Seguirán dando la típica galleta?




Airblue


miércoles, 2 de mayo de 2018

Conquista el Paraíso.


Hay rayos de luz en el corazón del hombre, que desafían la oscuridad de la noche. Un rayo que brilla en cada alma, como las alas de la esperanza cogiendo vuelo.
Un día soleado... el nacimiento de un niño, las pequeñas cosas que decimos, un brillo especial en la mirada de alguien, los sencillos regalos de cada día...

En algún lugar hay un paraíso donde cada uno encuentra su libertad. Está aquí en la tierra y a la vista. Un lugar donde todos encontremos nuestra paz.


Ven... abre tu corazón
Toca las estrellas
Crece en nuestro poder
Ahora, aquí en este lugar
Aquí en esta tierra, es el momento.

Es un lugar al que llamamos paraíso, cada uno de nosotros tiene el suyo propio. No tiene nombre, ni precio. 
Es un lugar al que llamamos hogar, un sueño que llega más allá de las estrellas, del interminable azul del cielo.
Siempre preguntando quién somos, siempre cuestionando por qué.


Ven... abre tu corazón
Escucha a las flores
Cree en su lenguaje
Ahora... aquí en este lugar llamado tierra.


Hay rayos de luz en el corazón del hombre, capaces de desafiar la oscuridad de la noche. Un rayo que brilla en cada alma, como alas de esperanza levantando el vuelo, como gaviotas planeando el mar, como espíritus que revolotean envueltos en velos de espuma.




Bienvenido mayo, bienvenido seas.





miércoles, 25 de abril de 2018

Lee, por favor.

Si alguna vez tu mundo se derrumba,
si mirando el espejo de tu alma,
solo ves arrugas de tristeza,
cicatrices moldeadas por el tiempo,
las venas marcadas por el esfuerzo,
y nubarrones de dolor en tus ojos,
mira firmemente hacia adelante,
todavía te queda el corazón.

¿Oyes cómo late?,
eso es que estás vivo,
sientes, aunque sufras,
ríes, aunque solo pienses en llorar,
brillas, aunque tu estrella se apague,
luchas, aunque no tengas fuerzas,
y lo más importante,

tienes siempre unas manos
cuando las necesites,

Mis manos, niña preciosa.

miércoles, 4 de abril de 2018

Mirando la vida.




En primavera, la música y los sonidos de la naturaleza se unen para componer el gran concierto de la vida.
De vez en cuando hay que bajarse en la estación de las flores, tomar un café o un refresco y pensar si tenemos motivos para no ser felices, aún habiendo pasado por momentos difíciles.

No dejes que pase un solo día sin sentirte agradecido. Siempre hay algo por lo que dar gracias, solo hay que aprender a valorar las cosas que damos por descontado, como el simple hecho de vivir o de tener a nuestro lado a personas que nos quieren y a las que queremos. Cuando empezamos a sentirnos agradecidos por lo que tenemos, en vez de quejarnos por lo que nos falta, reencontramos un nuevo equilibrio interno.
A medida que pasa el tiempo, nuestra visión de la vida va cambiando, nos aferramos a ella cada vez más cuando sentimos que se acorta. Muchos no le dan importancia, otros en cambio les preocupa dejar algo en el tintero, no terminar los propósitos y quedarse a las puertas de la meta.
Las malas rachas pasan y ahora recuerdo las palabras de mi madre: "todo en la vida tiene solución, todo, menos la no vida".

Quizá sea bueno preguntarse cómo ha sido nuestra trayectoria y cómo es ahora. De vez en cuando hay que echar una mirada atrás para poder valorar el presente y prepararse para el futuro.

Veo la vida como una gran sala 
dentro de un espacio imaginario de luz.
Una gran sala decorada 
con los sentimientos del mundo. 
La puerta principal el Amor
las paredes los sentidos.
En las ventanas pájaros y sueños. 
En los sueños el alma del poeta. 
Veo la vida como una gran sala. 
Dentro, amor con tiempo para amar
amigos, familia, compañeros,
canto y poesía pura. 




Una mirada a la vida en un momento difícil puede cambiar temores y dudas, sería hermoso verla con los ojos del alma, que son espejos que reflejan los secretos del corazón.

Hay que mirar la vida para extraer la belleza de todo lo que hay en ella. La bondad del inocente, la sensualidad de una piel, la delicadeza de una flor, la sabiduría de un libro, y filtrar como un rayo de luz la belleza de los sentimientos para penetrar como un escáner en las emociones positivas.
La belleza  de la vida tiene forma y además contamos con la mirada para contemplarla. Si tuviera que elegir la manera de ver la vida, escogería los ojos de un corazón sensible, con ellos podría dulcificar todas las penas.

Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro. - Albert Einstein -





lunes, 19 de marzo de 2018

Despierta.



Despierta ya árbol, deja de apoyar tus ramas cansadas en mi ventana, ya no es necesario protegerse del viento ni de la nieve, pronto te librarás del aliento de Eolo y dejarás el manto de hojarasca con el que te estás abrigando. Fíjate como las nubes corren a esconderse y hasta los tejados se quedan sin el fino encaje que llevan luciendo todo el invierno. Nada detiene al tiempo, en este abismo lleno de cosas nada se queda, ni se despide siquiera para decir adiós. Ahora hay que vestirse de primavera, ya está llamando a la puerta mientras el frío se va de puntillas.


Inevitables recuerdos se acercan como siempre y el corazón me pide que escriba. 
A punto de llegar la nueva estación, en una ciudad con fama de fría, donde puedes oír si  lo deseas el ruido de los cascos de Bavieca y donde la primavera es más bien un invierno suave, mi pensamiento vuelve a ver a la niña con trenzas caminando de la mano de su padre, los domingos por la mañana. Sí es la misma que corría al puesto de los barquillos, aquel que todos recordamos girando redondo y rojo y que podías encontrar en cualquier esquina del paseo o del parque. Unos con forma de tubo tostaditos y otros, unas obleas redondas y grandes que casi tapaban la cara y el concurrido quiosco de Avelino con el último número del TBO o del almanaque, más grueso y más caro. Tampoco falta la señora del pañuelo negro, con la cesta llena de chucherías, barritas de paloluz, pipas, bastones de fresa, paragüas de chocolate... mmm ¡qué ricos!. Vendían también unas manzanas bañadas en caramelo, que no eran mis preferidas, pero su color rojo brillante alegraba la vista y daba gusto verlas pinchadas en abanico.




El abrigo no se guardaba hasta junio, por si acaso, los escaparates lucían ya de primavera, una utopía, porque el buen tiempo solo se empezaba a notar cuando el sol se asomaba un poco más de la cuenta y por los primeros lirios morados que nacían en los setos y jardines. ¡Benditas flores, por fin aparecían!, mi pequeño mundo se llenaba de colores, margaritas, pensamientos, peonías y tréboles. Es ahora cuando me doy cuenta de todo lo que se pierde al hacerse adulto. Cuando aún no lo eres, estás deseando deshacer las coletas, pintarte como un cuadro y  ponerte tacones, curioso... después no sabes cómo peinarte, te pican los ojos por el rimmel y solo piensas en ponerte las zapatillas en cuanto entras en casa...

Despierta ya arbolillo, enjuto y seco por las inclemencias del tiempo, el tufo de los tubos de escape  y el ruido ensordecedor de plazas y calles. Despierta de tu letargo que en tus ramas ya brillan esmeraldas, pequeños brotes  llenos de vida. 

De nuevo todo renace, brota como ese cielo dormido, aquello que desde niños ya perdimos, nuestra inocencia, nuestro dolor, nuestras lágrimas, pero con mensajes salidos de un alma noble, sólo se puede vibrar, volver a nacer y como premio reír.




Airblue

martes, 6 de marzo de 2018

Manolo

El pasado día 24 de Febrero nuestro amigo Manolo cumplió 87 años. No pude hablar directamente con él por razones obvias, pero su hijo mayor me informó de su estado de salud y me pidió que publicara la última fotografía que hicieron en la comida familiar. Dentro de sus posibilidades, se encuentra bien, mucho más delgado y a veces con ligeros lapsus de memoria. En su "casi olvidado" blog, https://marinosinbarco.blogspot.com.es// podéis dejarle vuestra felicitación si os parece bien.



Los amigos se cuentan como las estrellas, unos más cercanos y otros más lejanos. La amistad no tiene límites, por eso hoy mi corazón vuela a Sevilla para felicitar a nuestro amigo Manolo. En mi equipaje llevo una brisa de amistad y cariño y una gran tarta de chocolate, que sé que le gusta. Y de paso recordarle que somos muchos los que le apreciamos.
Al mencionar a Manolo se nos marca una sonrisa en los labios, nos acordamos de las anécdotas que ha compartido con todos nosotros y nos damos cuenta que tiene un corazón grande. Desde aquí, donde guardo mis sueños azules, FELIZ CUMPLEAÑOS querido amigo, te echo de menos.

jueves, 1 de marzo de 2018

¡¡ Azúcar !!

¿Tu cuerpo te pide dulce?, ¿tienes hambre emocional?, ¿puedo tener hambre emocional y no saberlo?. Todos lo hemos experimentado alguna vez, de repente tenemos una necesidad imperiosa de comer un determinado alimento, normalmente, dulce, eso no se justifica solo por nuestras preferencias de gusto sino porque realmente "necesitamos" tomar algo de chocolate, un donuts o unas galletas con crema de cacao.



Si tu cuerpo te pide dulce la razón es bien sencilla: los alimentos que contienen una gran cantidad de azúcar, activan diversos neurotransmisores, como la Dopamina, la Serotonina y la Adrenalina. Estos neurotransmisores transmiten al cerebro la sensación de placer, de motivación, de saciedad, por eso en situaciones de estrés, desánimo o de cansancio necesitamos activarnos comiendo ciertos alimentos y los que más sensación de bienestar producen son los dulces.
Se debe a que el azúcar es capaz de activar las zonas cerebrales que se asocian con el sabor dulce y la necesidad de ingerir calorías para que nuestro cuerpo adquiera la energía necesaria para poder  funcionar. De ahí que sea casi una necesidad física tomar ciertos alimentos y es lo que se conoce como hambre emocional o comer por estrés. Utilizamos los alimentos para sentirnos mejor, no porque tenemos hambre. Así, tras un duro día de trabajo encontramos consuelo abriendo la nevera y cogiendo algún "capricho", es la forma más rápida de tranquilizar nuestra necesidad.



Hay que tener en cuenta que el dulce no tiene muy buena fama en cuanto a dieta se refiere, como todo tomándolo con moderación tiene sus cualidades y beneficios para la salud.
A partir de los setenta años, se recomienda el consumo de chocolate amargo, con alto contenido en cacao, y su uso en postres también es favorable para la salud del adulto mayor, ya que favorece el sistema cardiovascular, disminuye la hipertensión, tiene efectos relajantes por su contenido en triptófano y además posee un bajo contenido en azúcar, lo cual es propicio para las personas con diabetes mellitus o de tipo II.

Cuando el alma llora, el cuerpo pide azúcar:
Existe una relación directa entre el cerebro y el azúcar o glucosa. Por un lado el cerebro para su normal funcionamiento necesita un aporte de glucosa medio de alrededor de 150 gramos por día, glucosa que proviene de los hidratos de carbono o carbohidratos -como ahora se dice- de la dieta, y por otro, estos hidratos de carbono favorecen la subida de serotonina en el cerebro, una sustancia que nos mejora el sentido del humor, produce bienestar y reduce la ansiedad y la angustia.
Debemos estar alerta ante el síntoma. Si tenemos mucha necesidad de dulce, hay que pensar en dos cosas, o estamos tristes con ansiedad, en cuyo caso deberíamos pedir ayuda psicológica, o estamos haciendo algo mal con la comida. Las dietas muy bajas en carbohidratos, entendiendo como tales, básicamente alimentos que contengan azúcares, dulces, pan, cereales, patatas, arroz, pasta, legumbres, frutas y verduras, que nos aportan menos de 20 gr. de carbohidratos al día, son causa de búsqueda compulsiva de azúcar. Cuidado con pensar que los carbohidratos son malos. Son imprescindibles para el buen funcionamiento cerebral y si no los aportamos en la dieta, por supuesto de forma razonable, el cuerpo los pedirá con ansiedad y descontrol.

Moraleja: comamos equilibradamente buscando un aporte mínimo de carbohidratos no dulces para que el alma deje de llorar, sea reconfortada y consigamos mantener controlados los kilos y la ansiedad.

Hoy tocaba salud.